¿Fui yo o…?

La tierra mojada rodea el asfalto igual que las historias pasadas rodean nuestro presente. ¿Porque no le preguntamos a la vida porque nos llevó la corriente del amor y nos devolvió sin rostro a arenas diferentes? La melancolía dicta cada una de las letras que escribimos en los cristales mojados por las gotas del silencio. El teléfono suena y nosotros lo ignoramos. Mirando hacia el techo imaginando como tan diferente seria nuestra vida si aquella historia hubiera continuado. Contamos cada una de las baldosas del suelo buscando una mas o tal vez, una menos, como dejamos de echar, de menos y también de mas. Te obsesionas con el error, con el fui yo, o fuiste tu, o tal vez fue esa pared baja que acababa en tu espalda y se convirtió en un muro de hormigón armado que no llevaba a otro sitio si no era a tus portazos. Que fácil nos enamoramos y que difícil nos olvidamos.

Abrimos la ventana a la vida sin darnos cuenta que de golpe, por la corriente se cierra la puerta principal a nuestro propio amor. Nos disfrazamos de armaduras andantes con la intención de que cupido no pueda alcanzarnos.

¿Y que tal si le pedimos al aire que se lleve unos recuerdos como se lleva las hojas otoñales? y es que cada uno de los recuerdos que soñamos, que vivimos, que luchamos forman parte de un nosotros de ayer, de un sin nosotros del mañana. Porque tu sin mi, porque yo sin ti. Porque las cenizas de las historias que suceden a lo largo de nuestra carrera son sopladas por la fuerte ventisca del presente. Porque la realidad es que decimos todo sin decirlo, es que los errores que cometimos en alguna ocasión nos persiguen en cada noche de luna llena iluminando las pesadillas escondidas dentro del armario mientras nos aferramos a la almohada intentando que los ríos salados no empapen la noche.
Promesas incumplidas que llegan a nuestra mente, todas esas situaciones vividas en las que cambiaríamos algo que hiciese diferente el futuro, o tal vez, el hoy. Nunca lo supimos ni lo sabremos porque el ayer se quedó ahí, en el ayer, porque nuestra historia hoy, no son mas que cenizas que fueron sopladas al mar. Todo lo que dijimos en esos momentos en los que deberíamos a ver callado. Todas esos sentimientos que nos callamos cuando realmente tendríamos que haberlos regalado… No prometas aquello que no puedas dar, y que no te prometan el cielo cuando las nubes son inalcanzables.
¿Pero sabes que? No te quiero tanto, después de tanto pensarte. Después de tanto olvidarte. Después de que el café se quedase frío de esperarte.

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