Carta abierta a…

Un año más, se acaba. Y un año más toca sentarse delante de un papel para llenarlo de los recuerdos de este año que termina en pocos días. Pero, ¿Es posible resumir este año?

Un año lleno de experiencias, de momentos, de minutos que jamás se olvidaran. Un puñado de imágenes dentro de las retinas que hacen recordar que no eres perfecta, un libro abierto que te acompaña guardado en la mochila de la vida. Hay momentos que yacen en la memoria como inaccesibles, como si nunca hubieran ocurrido. Pesadillas de noche que continúan por la mañana y cuyas cenizas son imposibles de soplar, temarios cerrados tras dos años de desgastar los codos y la memoria. Seres a los que sabes que por mucho que pase no vas a olvidar porque dejaron huella, y estuvieron cuando nadie mas estaba. Amores que creías para siempre que acaban tras un viaje con aires de sur. Aires, que recuerdan el significado de la palabra libertad. Y ambos nos damos cuenta que tienes tus manías, esas pequeñas, que creemos invisibles a los ojos ajenos pero que nosotros evitamos controlar cada día. Aquellas personas que se fueron de tu lado soltando la mano, o tal vez fuiste tú quien se soltó de su mano para continuar caminando. Aprendimos que a veces, solo a veces, merecemos que nos quieran y debemos dejar que nos demuestren que somos importantes. Personas con una distancia kilométrica pero que se encuentran guardadas en un pedacito de corazón con las que te reencuentras y abrazas. Ese lugar, que te sirve para evadirte, para perderte del loco mundo que te rodea. Conociste tus defectos, viviste con ellos e incluso intentaste cambiar esos pequeños detalles que te hacían infeliz a ti, o a otros. Algunas veces lo conseguiste, otras… continúas en la lucha. No dejaste que te tiraran y no te cansaste de luchar contra viento y marea unas veces por aquellos a quienes amas y otras simplemente por tus sueños e ideales. La soledad abordó en muchas ocasiones pero supiste convivir con ella e invitarla a un café. Jugaste sabiendo que podias perder, y en el momento del empate tiraste la partida por miedo a que te volvieran a partir el alma, por miedo de nuevo, a quien sabe qué. Porque ahora, vives mejor en tu mundo “en el aire”.

¿Cuántas veces te levantaste por obligación cuando realmente querías hundirte bajo las sabanas? ¿Cuántas veces te preguntaste donde se quedaron tus sueños? Tu conciencia se ha encargado de llevarte por el camino correcto por mucho que hayas querido perderte en él. Reencuentros de amistades que pensabas pérdidas en el universo de los recuerdos. Dejaste de creer en ti, en la vida, en las personas… Dejaste de creer y de pronto, en un chasquido de dedos volviste a creer. Encontraste uno de esos lugares en el mundo en el que te sientes bien, en el que sientes que no renuncias a tus sueños, en el que te gusta lo que haces, y quien sabe qué. A veces, sentiste que el esfuerzo y las gotitas de sudor fueron reconocidos por aquellos que admirabas e incluso por aquellos que te negaban que valías. Perdiste todo, incluso el rumbo, pero jamás te perdiste a ti misma. Tuviste miedo hasta tiritar de ello y cuando pensabas que nada te reconfortaría, algo te reconfortó. Alguien fue esa mano salvadora que estuvo, está y estará. Y te diste cuenta que eres independiente, que no te gusta perder energía. Cuantas veces pensaste que no había salida, y la última llave te dio la clave para abrir la última puerta que creíste atascada. Y te has acostumbrado a las noticias negativas tanto, que cuando te entregan una buena nueva esperas la contraria. Te has acostumbrado tanto al dolor que le has dejado un cuenco de agua para que se sienta como en casa cada vez que aparece. Año de veranos eternos de sol y viajes. De vueltas. De atracción. Y podría seguir diciendo momentos y momentos, y lugares y personas…

Pero este 2015 ha sido y seguirá siendo sin duda: EL AÑO DE LOS CAMBIOS Y EL APRENDIZAJE. No desistas nunca, todo llega cuando tiene que llegar ni antes ni tampoco después.

Fdo: La esencia de ti misma, aquella que nunca se pierde, que esta aunque no aparezca, aquella que guía tus pasos y te sujeta antes de caerte. Carta abierta a ti y a tus lectores.

¡Feliz 2016!

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