Diarios de viaje

Los diarios de viaje no siempre se escriben durante el viaje o nada mas volver. En ocasiones, el mejor momento para escribirlos, para describir con palabras los recuerdos se produce cuando ha pasado un tiempo, cuando la rutina ha vuelto a abordarnos, cuando la vida nos vuelve a colocar en nuestro lugar. Resulta complicado ¿no? Recordar sin que la piel, sin que el corazón vuelvan a recordar también su función en cada uno de los momentos. Los sentimientos, esos cabrones que son más inteligentes que la mente y que hacen posible que recordemos cada momento como si lo estuviéramos viviendo hoy, hacer partícipe a personas que no han participado de una historia, de una sonrisa, de un momento de vida, y que solamente viendo como lo revives lo entiendan…

A veces, las personas no saben las oportunidades que se les dan hasta que las dejan pasar, pero, cuando eres capaz de cruzar todo un país por pasar tus vacaciones ayudando, eres más que consciente del bien que vas a realizar. Y joder, si valoras la oportunidad. Si sabes, si entiendes, si recuerdas. No resulta tan complicado valorar aquello que se nos ofrece, no resulta tan complicado trabajar durante todo un año, luchar con la vida y pelear contras las tempestades cuando sabes que lo que espera al otro lado. En ese verano, esa quincena, en ese lugar que nunca habías visitado es mejor, mucho mejor de lo que podías haber imaginado. Cuando esto ocurre, la maleta deja de pesar, las horas se hacen segundos, el trabajo se convierte en pasión y los diarios de viaje son tirados a la basura porque no quieres perder el tiempo escribiendo, si no viviendo, disfrutando y sobretodo siendo el protagonista vivo de tu propia historia.

A veces, uno de esos viajes, cambia, hace que nos valoremos más a nosotros mismos, hace que te des cuenta cuando algo no funciona, hace que te des cuenta que momentos de tu vida necesitas recordar o revivir y cuales simplemente quieres desechar, aunque sea imposible. Ese momento en el que no hay nada que reprochar, no hay nada que perdonar, simplemente es momento de mirar hacia delante, de continuar caminando hasta el final. A todos nos ha pasado ¿no? Vuelves, te sientes raro, sabes que hay cosas que no encajan y no te conformas con vivir algo que no quieres o que simplemente no te apetece, porque has aprendido a valorar lo que realmente quieres y lo que realmente te gusta. A veces no entiendes que chip ha cambiado en ti, solamente te das cuenta que algo ha cambiado y no le buscas explicación. Es como si la maleta que trajiste pesa más que la que llevaste, es como cuando antes de volver haces la maleta y las cosas no encajan por mucho que lo intentes.

Los recuerdos son momentos vividos disfrazados de sentimiento al recordarlos.

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