Agua de sal

Trasparente recorre con suavidad la piel contagiando a otros ojos que vislumbran la soledad. No es lluvia sino ríos de sal que acaban en cualquier rincón, en cualquier papelera. Mares eternos llenos de sal a lo largo de la vida.

Cuando todo está en calma, cuando la tormenta envistió los pilares más fuertes que podían haber sido construidos, es cuando una bola de fuego asciende por el pecho hasta los ojos y comienzan a brotar los ríos con agua de sal. Cuando esas palabras te atraviesan como un huracán arrasándolo todo, o simplemente cuando sientes que estas envuelta en un tornado del que no puedes deshacerte es cuando tus mejillas se convierten en orillas de mar, de un mar de tristeza, de delirio y de locura.

Trasparente mancha las manos y moja el más bello vestido sacudiendo serenamente aquello que encuentra a su paso. El maquillaje se evapora sin poder detenerse y la belleza queda natural ante los ojos de cualquiera que se atreva a desafiar la tristeza en la mirada.

Cierto es, que estos ríos también acuden cuando son llamados por una media luna que dibuja el rostro ante una alegría. Pero, todos sabemos que solo nos acordamos de los ríos salados cuando la tormenta esta sobre nuestras cabezas y el fuego sube por la boca.

Sublime creación de la naturaleza, sublime forma de expresión, y subliminal los mensajes que se esconden ante estos ríos de agua de sal. Nunca dejes de llorar cuando tu alma lo necesite, pero tampoco dejes de sonreír cuando tu corazón lo pida.

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