Santiago. Mi homenaje a las victimas de la tragedia.

Aún el sol no se habia escondido tras la noche, cuando los vagones transformaron la alegría y los sueños en tristeza y llanto. Aún el sol no acunado a la luna cuando decenas de vidas yacían sobre las vias. Aún la luna no habia terminado de besar al sol cuando el estruendo de la tragedia ensordecia los corazones. Declarar la guerra a la muerte es inutil, siempre terminan arrasando con las esperanzas de las personas…

Cae la noche y sobre su rostro frías lágrimas que anidaban recuerdos desfallecidos. La melodía de las olas junto al canto del viento hacían de sus llantos una sinfonía de tristeza y soledad. Un dolor desgarrador atravesaba su pecho cual espada de acero atravesando sus sentimientos. Sangre, dolor, desconsuelo, no hay sílabas y menos palabras para describir tan tremendo dolor,  no hay conjura en este mundo que acaricie un pedacito de felicidad en tan terribles momentos, ni los acordes del arco iris tras la lluvia si quiera servían de consuelo…

Promesas,  sorpresas,  felicidad, es lo que se llevaron las vías, es lo que se llevó la muerte. Ya solo nos queda hinundarnos de lágrimas, de sal,  de llanto inconsolable.. Ya solo nos queda escuchar a las nubes,  ver a la lluvia y recordar que son los nuevos ángeles del cielo que nos susurran que todo estará bien,  que todo,  después de todo,  terminará yendo bien.

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