¿Y tu que vaso quieres llenar?

   Días monótonos, pasiones desbocadas perdidas en el recuerdo esperando a ser reavivadas en el tiempo. Nos revolvemos entre sentimientos y pensamientos mientras nuestros lechos conyugales dejan de serlo para convertirse en tiempo perdido. Ilusiones que reflotan mientras las lágrimas siguen flotando en el vaso medio lleno, medio lleno de miedo, medio lleno de plomo. Mientras esperan a ser secadas. El vaso es a mi corazón, lo que un terrorista al mundo. Destroza la esperanza y llena de temor. Y en ese momento es cuando comienzas a caminar mirando al suelo buscando una alcantarilla por donde poder vaciar ese vaso medio lleno.
Buscas y buscas hasta que metes las manos en los bolsillos encogido de hombros sin saber que hacer, y sacas cada uno de los recuerdos que te obligan a sonreír en esos momentos en los que las lágrimas abordan, en esos momentos en los que no encuentras la alcantarilla para vaciar el vaso y poder llenarlo de atrevimiento, de nuevos recuerdos. Tus pasos siguen hacia delante, despacio, por cada paso hacia delante sientes que vas tres hacia atrás. Por cada respuesta encontrada, surgen dos preguntas mas, y vuelves al mismo circuito cerrado hasta que los cables se queman.   Una vez los cables quemados aparece la espuma convertida en aire, convertida en susurro en el viento. Consigues atreverte a abrir el armario para coger un vaso llamado “sentimientos”. Ese vaso que te envuelve, que te hace volar, ese vaso que permite que tu mente se evada, ese vaso que quieres poner bajo el grifo para llenarlo, pero, un momento, cuando vas a llenarlo ves que el otro vaso, el negativo, el medio lleno de dudas, de miedos sigue ahí debajo del grifo llenándose y te das cuenta que no has hecho nada para apartarlo, que no le has dado el manotazo que debías. Y los dos trenes vuelven a chocarse. Por un lado la mente: Los miedos, las dudas, la incertidumbre ¡¡ Mierda de pensamientos y mierda de miedos que arrollan sin darnos cuenta !! ¿Cuantas cosas hemos dejado pasar por culpa del miedo que nos paraliza? Por otro lado tenemos los sentimientos: El corazón se acelera, los nervios incontrolables, ese “uff como me gusta” o ese “Joder, que guap@ es” ¡¡ que bonitos sentimientos que nos atrapan y nos hacen volar !! ¿Cuantas veces sentimos esto?¿Cuantas veces nos es correspondido? Es increíble esa sensación… Al igual que increíble es como el miedo es capaz de hacer que te olvides de ese vaso que te hace sentir tan bien. Y llega un momento justo antes de que el bucle haga que tus cables vuelvan a quemarse que piensas “Joder, pero que mierda es esta? Si mi corazón esta apunto de escaparse de mi pecho cada vez que…Porque lo veo negro? Puta cabeza! Apagate ya!” Pero tu mente no se apaga, y el vaso sigue ahí debajo del grifo, y con cada gota que cae se va llenando, mientras que el otro vaso espera, ahí, mirándote, te acercas, miras los dos vasos, recuerdas, piensas, estas dispuesto a cambiar de vaso… Pero…
   ¿Lo cambias o sigues con el mismo vaso, esperando a que se llene? ¿Le das un manotazo para lograr ser feliz? ¿O sigues dejando envolverte por lo negativo? Esta vida tiene dos días, uno lo pasamos durmiendo, ¿Y el otro? ¿Lo pasamos pensando y comiéndonos la cabeza, en vez de disfrutando de esos sentimientos que nos vuelcan el corazón?
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